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Mansio

Portafolio · el trabajo

Dos casas abiertas, y una es la nuestra.

Una casa de patio en Córdoba y la web que está leyendo ahora mismo. Las dos están publicadas y se recorren enteras: aquí no hay maquetas, ni capturas de algo que no exista.

La galería

El trabajo, abierto

No enseñamos maquetas. Cada casa de aquí está publicada, se abre en otra pestaña y se recorre entera — y debajo de cada una decimos qué se hizo y qué resuelve, que es lo que usted va a comprar.

La portada de Casa Azahar: el titular «Aquí manda el patio» en letra romana sobre cal clara, el botón añil «Reservar habitación» y, abajo, el borde del cielo con el que arranca el patio.

Casa AzaharDemostración · Córdoba

Un patio de Córdoba en un día de verano: la calle arde y la casa se va cerrando a la siesta, persiana a persiana. Desde fuera se ve entera, y se reserva sin salir de la página.

Lo que se hizo. Sitio entero en tres idiomas —quince páginas, cinco por lengua—, con marca, paleta y una escena dibujada sólo para esta casa: el patio va de la mañana a la noche mientras se baja, y su contraste está medido punto por punto.

Lo que resuelve. Siete habitaciones y ningún portal de por medio. Quien la busca la ve entera sin descargar nada y pide su habitación desde la propia página: la solicitud le llega a la casa directa, y sin comisión.

Abrir la demostración
La portada de mansio.studio: el titular en letra romana sobre crema, el botón verde para agendar la llamada y el borde del cuadro de la tarde empezando abajo.

mansio.studioNuestra propia casa

La casa del taller: la web que está leyendo. La misma máquina, los mismos candados y el mismo trato — lo que no aguanta aquí, no se lo montamos a nadie.

Lo que se hizo. Tres idiomas escritos, no traducidos; una tarde que cae sobre el canal al bajar por la portada; buzón propio montado y comprobado entrega a entrega; cabeceras cerradas y diecisiete puertas de calidad que corren antes de cada entrega.

Lo que resuelve. Es la prueba de que lo que vendemos existe: se abre, se mide y se compara con lo que promete la página de precios. Un taller que no sabe hacerse su propia casa tiene un problema que no se ve en un catálogo.

Abrir el sitio

Capturas hechas desde el sitio vivo con el mismo navegador y el mismo ancho, sin redibujar y sin retocar. Si una captura y su sitio dejan de parecerse, la que está mal es la captura.

Uno hasta el final

Casa Azahar, de la primera línea a la web publicada

En la mano

Donde se decide de verdad: el celular

Los huéspedes buscan en el celular, muchas veces de madrugada. Ahí se gana o se pierde una casa: una mirada, un pulgar, un botón.

  • El mismo sitio: no hay una versión para celular aparte que se quede atrás.
  • El contraste está medido sobre el píxel y en las dos anchuras: los treinta y seis puntos de la escena, por encima del listón.
  • Sin muro de cookies que quitar primero: no hay rastreadores que consentir.
Casa Azahar en la pantalla de un celular: el titular «Aquí manda el patio» sobre cal clara, el botón añil de reservar y el patio empezando justo debajo.

Se lo decimos de frente: Casa Azahar no es un cliente: es una casa que nos inventamos —siete habitaciones alrededor de un patio de 1871— para poder enseñar un encargo entero sin pedirle permiso a nadie. La segunda entrada es esta misma agencia. El día que haya un hotel de verdad publicado estará aquí con su nombre y su dominio, y esta nota lo dirá. El motor de reservas es parte del encargo cuando el hotel lo quiere: en estas dos casas el botón enseña el gesto, no cobra una noche.

El encargo

Lo que de verdad necesita un hotel chico

Un hotel de diez habitaciones no tiene departamento de marketing. Necesita un sitio que aguante en el celular de quien busca habitación a las once y media de la noche, y una forma de dejar esa habitación apartada en ese momento.

La mayoría lo resuelve con un botón que manda a una OTA. Funciona, y cuesta un porcentaje de cada reservación, más el huésped que se cae a medio camino porque de pronto está en otra parte con otro logo. Queríamos ver hasta dónde se llega cuando la reservación vive dentro del propio sitio.

Nuestro papel

Lo que hicimos

Del primer boceto a la alarma que avisa si algo se cae seis meses después.

  • Marca y diseño: color, letra, ritmo y el gesto propio de la portada.
  • Todos los textos, escritos en tres idiomas. Escritos, no traducidos.
  • El sitio construido a mano, sin plantilla ni constructor de páginas.
  • El correo de la casa, montado y comprobado entrega a entrega; y el sitio vigilado desde fuera cada cinco minutos: si se cae, salta una alarma.
  • Diecisiete puertas de calidad antes de cada entrega: peso, contraste, teclado y tres navegadores de verdad.
  • Publicado, medido y en mantenimiento desde entonces.

Aquí es donde va su hotel.

Tomamos pocos proyectos a la vez, para que cada casa reciba la atención que un portafolio merece.